jueves, octubre 29, 2009
jueves, octubre 15, 2009
Ese Mahoma.
Como el sol viene a Javo.
Javo también vez al sol.
Javo besa al sol.
Javo vez al sol.
Javo ves sal sol.
Ve al sol.
Como el sol viene a Javo.
Javo también vez al sol.
Javo besa al sol.
Javo vez al sol.
Javo ves sal sol.
Ve al sol.
jueves, octubre 01, 2009
Años
Las flores
El sol
La lluvia
Los muertos
Las flores.
Años: Las flores, el sol, la lluvia, los muertos y las flores.
Las flores
El sol
La lluvia
Los muertos
Las flores.
Años: Las flores, el sol, la lluvia, los muertos y las flores.
jueves, septiembre 17, 2009
martes, septiembre 15, 2009
La comisura de los labios o el territorio del rezo.
La comisura de los labios o el territorio del rezo.
Un alto puente a mitad del camino entre el sur y el norte de la ciudad me ha hecho descubrir que el ojo que ve es mirado, por más alto y distante que sea el edificio con el que se enfrenta; se puede crear una postal: un hombre en un puente andando cruza con otro hombre y el mágico cruce de miradas lo rescribe horas después como : ¡A qué alturas hemos llegado! y la nota mental del escribano era en realidad -¿Será esa la misma paloma del día anterior? En la bajada el escrito® se empieza a formular, que sí dicha aseveración del ojo es una onda paranoide o la vuelta a un despertar al lenguaje que se comparte en una dimensión distinta a la del cuerpo.
Advertencia: ¿quisiera entender el lector procastinado que susodicho texto desea rebasar las fronteras del propio sueño y ser el rezo que me despierta camino al trabajo? Hoy fue –todo es una mentada de madres- una mentada- una men-ta-da-una-men-ta-da-da-da-da y ya tengo al día anterior, con otro escrito a la par, para entender que el rezo es una disposición espiritual para armonizar el alma o por lo menos para no fumar andando y empuercar aún más la calle: La visión “un pañuelo sucio -una paloma blanca” y el tono raya en las proximidades de la acción política entre donde vivo y donde trabajo.
El camino hizo creer que vamos por ahí arrojando libros a los genitales de los otros para compartir ese espacio vital que es dar pasos, como si estos pudieran tender cuerdas, creando puentes para atravesar las avenidas –su ruido que imposibilita el pensamiento- y llegar a la callejuela con la imagen del burro y el tercer termino entre las patas que se acerca más a lo bestial que al ideal del poeta cantor, aunque es sólo un fragmento lo que queda de cualquier obra decimonónica y la figura del burro con el tercer termino entre las patas lleva la delantera, con la misma mochila jornalera que uno. Una suciedad divida entre los hombres que cargan tubos y maderas grandes y los que avientan sus ficciones en libros imaginados. La realidad me empalaga, me da gastritis la diferencia entre la rudeza y el cariño. Para la crisis de la plasticidad de los espíritus (me imagino persiguiendo mi sombra proyectada por el sol, trazando sueños cuadros espirales, para encontrarme al final vomitándome a mi mismo de tanta realidad, vomitándome en carne propia como un recuerdo completo –el vómito intacto, ideal, tal cual como fue ingerido) quedo en la postulación de un ejercicio:
Ya situado con el ojo que mira y que es visto –musicalmente hablando ya se me calientan las orejas- y en vez de que mi alma siga los caminos de los tubos de prostitutas- lugares que no he frecuentado, por más desaciertos y aciertos que pudo haber tenido mi adolescencia y juventud- me veo reflejado en la imagen de un joven que comiendo cerca de los toros y verdaderamente dan ganas de olvidarse a uno mismo. Sin duda la conciencia me sigue traspasando y el lenguaje se sigue articulando, por lo mismo no temo en recurrir al acierto que tuve en juventud de agarrar frases de libros al azar, en deuda con la escritura de Burroughs y su postura develada frente a la articulación del pensamiento y los dibujos que este intente trazar.
Un ejercicio somático:
Con la consigna deuda y crisis en la mente –debo advertir que estaba viendo la televisión rondar ese asunto, como siempre en el recinto de oposiciones- y me pongo a la tarea de abrir como libro oracular la “Constitución Política”. Abrí dicho libro sin la concentración en tales consignas y se me reveló el Artículo 115 sobre la organización de los muncipios Fracción V: “Los municipios en los términos de las leyes federales y estatales relativas (leáse municipios libres), estarán facultados para formular, aprobar y administrar la zonificación y planes de desarrollo urbano municipal; participar...” Así que seguiré cargando la bolsa de mi torta del pequeño supermercado para tirarla en la basura antes de participar en el espectáculo mosquero –aunque muy bien tirar aleatoriamente basura pueda funcionar como un ejercicio de autoayuda- y la fracción de cigarros que me fumo en el camino es sólo una potencia de aquellos que encuentran buen lugar en un bote.
Ahora si me preparé y con la palabra deuda, deuda, deuda, deuda en mente apareció la fracción VI del Artículo 55. ¿Cómo llegar a ser diputado? Y el libro advierte en la fracción VI. No ser ministro de algún culto religioso. Así que con cualquier atisbo de espiritualidad, aunque esto parezca difícil de institucionalizar, cualquiera puede dibujar una casita de cinco lados- uno ya no puede representar un diputado. Así que había que escoger y ya tomado el camino de los libros cultivados, y la relevancia del problema del lenguaje jurídico como una necesidad de su funcionamiento, prefiero cuadrarme o curármela en las leyes del karma como un nudo atado en el valor y la verdad que jala por un lado y por otro. No es que mañana me levante y pretenda llegar a presidente, es posible que ese tipo de cambios sólo los tengan los artistas, en lo mínimo que sería un día decidirse a pintar, o a viajar o a cuidar las plantas pero sin duda mi espíritu lo sigue manteniendo la lucha despierta/alterada del café y hay una diferencia entre tener una agenda y un diario. ¿El desapego? ¡La razón¡
Así que con la palabra crisis ya saliendo en rezo encontré el artículo 79 sobra las decisiones de tal recinto y su artículo IV que advierte:
“Determinar los daños y perjuicios que afecten la Hacienda Pública Federal o al patrinomio de los entes públicos federales y fincar directamente a los responsables las indemnizaciones y sanciones pecuniarias correspondientes.” Así que me imagino que por más honesto que sea un político y acuda a la verdad sentimental urgentemente, todavía quiero pensar en los que insisten en trazar una línea derecha entre el poder, el valor y el tiempo; como si de sólo pensarlo pudieran morir cuando les plazca: así hasta que volemos todos.
Ya volando, el trazo que soba la barba es la coagulación de los pies y adicto al oráculo de la ley quise llegar a los lindes con la palabra respuesta: “El consejero presidente y los consejeros electorales durarán en su cargo siete años y no podrán tener ningún otro empleo”. Así que la frase si no lo haces tu mismo, nunca lo entenderás, no sirve durante ese período y por lo mismo el escritor vuelve a recurrir a sus fuentes, seguir aventando libros para que aterricen en otras piernas, hasta que todos carguen con su código civil en el coche por más pública que sea la república los muertos con los que convivo son sólo los que yo conocí o como decir- mi realidad es mía-. Puedo imaginarme lo que es presidir recurriendo al diccionario -Dicho de un maestro: Asistir desde la cátedra al discípulo que realiza un ejercicio literario.- Y el mundo sería otra cosa si los presidentes escribieran libros, no ya sus propios discursos. Así que viendo los poderes mágicos de dicho libro y una ambición que me corroe lleve al límite el ejercicio repitiendo la palabra dinero. Llegué al Art.123 del trabajo digno, algo que resulta obviación dentro del método, como si de una caja esperáramos que saliera algo más útil que los recuerdos. Aunque mi constitución ya esté marcada en: “Para trabajo igual debe corresponder salario igual”. Mi espíritu poético no se sació con dicha respuesta, ya había empezado a escribir, a sí que le pregunte ¿cómo? (forma en la que tuve acercamiento a mis primeros oráculos)
“Hulera.” Fue ahora la palabra como subdivisión del artículo del trabajo, asi que avispando que mi mente se empezaba a subdividir al igual que los poderes económicos, quería llegar o a mi mismo, cosa medio absurda, o a una inconsistencia que sólo se daría en la interpretación. Ya con el número del diablo en la mente presentía que no tenía pregunta que hacer así que podía recurrir a las plasticidad de mi lenguaje y encontrar mi propia palabra o avanzar desde la pregunta sin pregunta, pero como eso ya había sido un error en el comienzo recurrí a la plasticidad del lenguaje; encimando en la palabra plasticidad mi yo – y también en mi- (que son las que tienen “y”(“i”) de la frase “plasticidad de mi lenguaje”) y salió mo plastoco, o sea mi pasto o mi plato –déjese el último trazo al dibujo del músico- y por resultado yo recurrí al significado “algo queda al ras” y decidí ejecutar dicha plasticidad en los términos de acción del libro y mantenerlo al ras y llegué a lo que posiblemente se pueda arguir como el principio de mi búsqueda -una deuda, o crisis que responde, con su magia al ¿cómo? dinero plastificador- sin menospreciar que había hecho de los procesos de escritura y búsqueda uno mismo- hallando el artículo: “Las sociedades mercantiles por acciones podrán ser propietarias de terrenos rústicos pero únicamente en la extensión que sea necesaria para el cumplimiento de su objeto. “
Ve tu a saber querido lector en los anales de los tiempos a que objetos recurriran los escritores para el cumplimiento de sus extensiones, ya sea que mañana es día de la independencia o que no estoy casado o que mañana voy a jugar fútbol a la cárcel o que en realidad yo quería decir que si algo está en crisis donde esta el resto de lo no quebrado, por más mercantil sociales que seamos, ayer por cierto gano mi nación en tennis, sólo el cabildeo en silencio podrá dar vida a nuestras palabras.
Un alto puente a mitad del camino entre el sur y el norte de la ciudad me ha hecho descubrir que el ojo que ve es mirado, por más alto y distante que sea el edificio con el que se enfrenta; se puede crear una postal: un hombre en un puente andando cruza con otro hombre y el mágico cruce de miradas lo rescribe horas después como : ¡A qué alturas hemos llegado! y la nota mental del escribano era en realidad -¿Será esa la misma paloma del día anterior? En la bajada el escrito® se empieza a formular, que sí dicha aseveración del ojo es una onda paranoide o la vuelta a un despertar al lenguaje que se comparte en una dimensión distinta a la del cuerpo.
Advertencia: ¿quisiera entender el lector procastinado que susodicho texto desea rebasar las fronteras del propio sueño y ser el rezo que me despierta camino al trabajo? Hoy fue –todo es una mentada de madres- una mentada- una men-ta-da-una-men-ta-da-da-da-da y ya tengo al día anterior, con otro escrito a la par, para entender que el rezo es una disposición espiritual para armonizar el alma o por lo menos para no fumar andando y empuercar aún más la calle: La visión “un pañuelo sucio -una paloma blanca” y el tono raya en las proximidades de la acción política entre donde vivo y donde trabajo.
El camino hizo creer que vamos por ahí arrojando libros a los genitales de los otros para compartir ese espacio vital que es dar pasos, como si estos pudieran tender cuerdas, creando puentes para atravesar las avenidas –su ruido que imposibilita el pensamiento- y llegar a la callejuela con la imagen del burro y el tercer termino entre las patas que se acerca más a lo bestial que al ideal del poeta cantor, aunque es sólo un fragmento lo que queda de cualquier obra decimonónica y la figura del burro con el tercer termino entre las patas lleva la delantera, con la misma mochila jornalera que uno. Una suciedad divida entre los hombres que cargan tubos y maderas grandes y los que avientan sus ficciones en libros imaginados. La realidad me empalaga, me da gastritis la diferencia entre la rudeza y el cariño. Para la crisis de la plasticidad de los espíritus (me imagino persiguiendo mi sombra proyectada por el sol, trazando sueños cuadros espirales, para encontrarme al final vomitándome a mi mismo de tanta realidad, vomitándome en carne propia como un recuerdo completo –el vómito intacto, ideal, tal cual como fue ingerido) quedo en la postulación de un ejercicio:
Ya situado con el ojo que mira y que es visto –musicalmente hablando ya se me calientan las orejas- y en vez de que mi alma siga los caminos de los tubos de prostitutas- lugares que no he frecuentado, por más desaciertos y aciertos que pudo haber tenido mi adolescencia y juventud- me veo reflejado en la imagen de un joven que comiendo cerca de los toros y verdaderamente dan ganas de olvidarse a uno mismo. Sin duda la conciencia me sigue traspasando y el lenguaje se sigue articulando, por lo mismo no temo en recurrir al acierto que tuve en juventud de agarrar frases de libros al azar, en deuda con la escritura de Burroughs y su postura develada frente a la articulación del pensamiento y los dibujos que este intente trazar.
Un ejercicio somático:
Con la consigna deuda y crisis en la mente –debo advertir que estaba viendo la televisión rondar ese asunto, como siempre en el recinto de oposiciones- y me pongo a la tarea de abrir como libro oracular la “Constitución Política”. Abrí dicho libro sin la concentración en tales consignas y se me reveló el Artículo 115 sobre la organización de los muncipios Fracción V: “Los municipios en los términos de las leyes federales y estatales relativas (leáse municipios libres), estarán facultados para formular, aprobar y administrar la zonificación y planes de desarrollo urbano municipal; participar...” Así que seguiré cargando la bolsa de mi torta del pequeño supermercado para tirarla en la basura antes de participar en el espectáculo mosquero –aunque muy bien tirar aleatoriamente basura pueda funcionar como un ejercicio de autoayuda- y la fracción de cigarros que me fumo en el camino es sólo una potencia de aquellos que encuentran buen lugar en un bote.
Ahora si me preparé y con la palabra deuda, deuda, deuda, deuda en mente apareció la fracción VI del Artículo 55. ¿Cómo llegar a ser diputado? Y el libro advierte en la fracción VI. No ser ministro de algún culto religioso. Así que con cualquier atisbo de espiritualidad, aunque esto parezca difícil de institucionalizar, cualquiera puede dibujar una casita de cinco lados- uno ya no puede representar un diputado. Así que había que escoger y ya tomado el camino de los libros cultivados, y la relevancia del problema del lenguaje jurídico como una necesidad de su funcionamiento, prefiero cuadrarme o curármela en las leyes del karma como un nudo atado en el valor y la verdad que jala por un lado y por otro. No es que mañana me levante y pretenda llegar a presidente, es posible que ese tipo de cambios sólo los tengan los artistas, en lo mínimo que sería un día decidirse a pintar, o a viajar o a cuidar las plantas pero sin duda mi espíritu lo sigue manteniendo la lucha despierta/alterada del café y hay una diferencia entre tener una agenda y un diario. ¿El desapego? ¡La razón¡
Así que con la palabra crisis ya saliendo en rezo encontré el artículo 79 sobra las decisiones de tal recinto y su artículo IV que advierte:
“Determinar los daños y perjuicios que afecten la Hacienda Pública Federal o al patrinomio de los entes públicos federales y fincar directamente a los responsables las indemnizaciones y sanciones pecuniarias correspondientes.” Así que me imagino que por más honesto que sea un político y acuda a la verdad sentimental urgentemente, todavía quiero pensar en los que insisten en trazar una línea derecha entre el poder, el valor y el tiempo; como si de sólo pensarlo pudieran morir cuando les plazca: así hasta que volemos todos.
Ya volando, el trazo que soba la barba es la coagulación de los pies y adicto al oráculo de la ley quise llegar a los lindes con la palabra respuesta: “El consejero presidente y los consejeros electorales durarán en su cargo siete años y no podrán tener ningún otro empleo”. Así que la frase si no lo haces tu mismo, nunca lo entenderás, no sirve durante ese período y por lo mismo el escritor vuelve a recurrir a sus fuentes, seguir aventando libros para que aterricen en otras piernas, hasta que todos carguen con su código civil en el coche por más pública que sea la república los muertos con los que convivo son sólo los que yo conocí o como decir- mi realidad es mía-. Puedo imaginarme lo que es presidir recurriendo al diccionario -Dicho de un maestro: Asistir desde la cátedra al discípulo que realiza un ejercicio literario.- Y el mundo sería otra cosa si los presidentes escribieran libros, no ya sus propios discursos. Así que viendo los poderes mágicos de dicho libro y una ambición que me corroe lleve al límite el ejercicio repitiendo la palabra dinero. Llegué al Art.123 del trabajo digno, algo que resulta obviación dentro del método, como si de una caja esperáramos que saliera algo más útil que los recuerdos. Aunque mi constitución ya esté marcada en: “Para trabajo igual debe corresponder salario igual”. Mi espíritu poético no se sació con dicha respuesta, ya había empezado a escribir, a sí que le pregunte ¿cómo? (forma en la que tuve acercamiento a mis primeros oráculos)
“Hulera.” Fue ahora la palabra como subdivisión del artículo del trabajo, asi que avispando que mi mente se empezaba a subdividir al igual que los poderes económicos, quería llegar o a mi mismo, cosa medio absurda, o a una inconsistencia que sólo se daría en la interpretación. Ya con el número del diablo en la mente presentía que no tenía pregunta que hacer así que podía recurrir a las plasticidad de mi lenguaje y encontrar mi propia palabra o avanzar desde la pregunta sin pregunta, pero como eso ya había sido un error en el comienzo recurrí a la plasticidad del lenguaje; encimando en la palabra plasticidad mi yo – y también en mi- (que son las que tienen “y”(“i”) de la frase “plasticidad de mi lenguaje”) y salió mo plastoco, o sea mi pasto o mi plato –déjese el último trazo al dibujo del músico- y por resultado yo recurrí al significado “algo queda al ras” y decidí ejecutar dicha plasticidad en los términos de acción del libro y mantenerlo al ras y llegué a lo que posiblemente se pueda arguir como el principio de mi búsqueda -una deuda, o crisis que responde, con su magia al ¿cómo? dinero plastificador- sin menospreciar que había hecho de los procesos de escritura y búsqueda uno mismo- hallando el artículo: “Las sociedades mercantiles por acciones podrán ser propietarias de terrenos rústicos pero únicamente en la extensión que sea necesaria para el cumplimiento de su objeto. “
Ve tu a saber querido lector en los anales de los tiempos a que objetos recurriran los escritores para el cumplimiento de sus extensiones, ya sea que mañana es día de la independencia o que no estoy casado o que mañana voy a jugar fútbol a la cárcel o que en realidad yo quería decir que si algo está en crisis donde esta el resto de lo no quebrado, por más mercantil sociales que seamos, ayer por cierto gano mi nación en tennis, sólo el cabildeo en silencio podrá dar vida a nuestras palabras.
lunes, septiembre 14, 2009
El cursor pica
la costura
de tu chaqueta.
Arrojados
al aire la
nariz trueno.
Una espiral
excreciente
serpiente almidonada.
La almohada
se enfría
de tanta baba.
Tus calzones
Paracaídas
De los días.
Frente al árbol,
sentado, relucen
la lonjas.
la costura
de tu chaqueta.
Arrojados
al aire la
nariz trueno.
Una espiral
excreciente
serpiente almidonada.
La almohada
se enfría
de tanta baba.
Tus calzones
Paracaídas
De los días.
Frente al árbol,
sentado, relucen
la lonjas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
